Las lecciones que más se nos quedan grabadas a fuego son las que aprendemos a base de ostias.

Si has atendido alguna vez al público, me entenderás mejor que nadie.

Hace ya muchos años, como todos imagino, tuve una época bastante rebelde con 15-16 años. Solo quería estar en la calle con las niñas, de aquí para allá, vamos, como todos.

Mi padre, que siempre ha sido muy estricto conmigo, me puso a trabajar en verano. Siempre habíamos tenido la norma de que si aprobaba todo, podía ir un par de horas por las mañanas con él para ir viendo el mundo laboral y me volvía a casa.

Pero esta vez, no. La primera semana de vacaciones de verano, en Ibiza, me las pasé como si fuese un auténtico guiri. Playa, ‘‘fiesta’’… lo que podía en aquella época.

Una mañana, subí a la oficina que aun tenemos para desayunar con mi madre y recibí la noticia. Iba a empezar a aprender la profesión de comercial. Iba a ir con uno de mis amores platónicos de aquella época todo el día a captar por la isla. (mi padre creo que conocía este último dato, cabrón).

Allí estaba yo, montado en un BMW 320D por Ibiza con una chica que no llegaba a los 30. No hace falta que hable sobre ella, a buen entendedor…

Que puta vergüenza. Así de simple.

Mi trabajo consistía en ir haciendo fotos a todos los carteles de se vende/se alquila para ir llamando. Simple.

Las primeras 20 llamadas fueron un fracaso. Absoluto. Quien no me colgaba a los 10 segundos, me decían que no querían trabajar con inmobiliaria.

Y en ese momento empecé a entender todo. Ella empezó a llamar a los mismos que yo había llamado pero desde su teléfono y empezaron a querer concertarle citas.

Una tras otra, de aquellas 20 llamadas hicimos 17 captaciones en aquel día.

Yo no tenía ni puta idea de que había pasado. No entendía nada. Hasta que me lo explicó.

  • Yo me presentaba como un auténtico don nadie. Hola soy xxx de la agencia xxx he visto que tienes una propiedad en tal sitio, me gustaría poder quedar para charlar, hacer unas fotos etc etc.
  • Ella era directa. Hola soy xxx, llamo de xxx y tengo unos clientes que quieren una vivienda en esta zona. No le haré perder el tiempo, en 5 minutos sabremos si podemos hacer negocio juntos o no.

Perdón por cortar la historia, será solo en segundo.

Voy a grabar un podcast estos días de la mano de Germán de Vivir de Rentas.

En él voy a responder a:

  • Donde podemos encontrar verdaderas oportunidades.
  • Cual es el error más común a la hora de invertir en inmobiliario.
  • Varias preguntas sobre mi y sobre mi padre, que probablemente nos hagan reir a todos.

Enviaré un e-mail el día que sea pública con el link, atento.


 

Repasemos lo que hay detrás de esto:

  • Seriedad: uno de los puntos más importantes siempre ha sido y será la seriedad. Cuando te toman por un verdadero jugador, puedes entrar en las reglas del juego. En mi caso, era un niño en un parque de bolas jugando a ser mayor. Es obvio que esta técnica ya la usa hasta el comercial más novato, pero adaptándola y dándole la seriedad necesaria al asunto, sigue siendo el arma más letal que tenemos.
  • Rapidez: en 5 minutos sabremos si podemos hacer negocios o no. Si tuvieses un producto a la venta y te dicen que en 5 minutos sabrás si con esa persona puedes hacer negocios, ¿no le concederías esos 5 minutos? En mi caso, quedar para charlar, hacer fotos… en la mente del cliente era un aburrimiento de más de 30 minutos.
  • Generaba tensión: relacionado con la rapidez, el mensaje de los 5 minutos también implica que generaba tensión de compra/de venta. Tiene unos clientes y me está llamando a mi, quiero saber si es cierto.

No te voy a engañar, estos puntos siguen funcionando pero en el sector inmobiliario hay que ir adaptando los mismos conceptos a los nuevos tiempos. Casi todo el mundo utiliza el mensaje de tengo clientes, pero pocos saben usarlo con la suficiente seriedad y generando tensión.

La confirmación de la repetición

Si quieres ser un verdadero inversor del sector inmobiliario, te va a tocar aplicar esas tres normas. Y lo siento, pero la única manera que tienes de hacerlo es probando. Una y otra vez.

Puedes encontrar en Idealista una vivienda que deje un 7% bruto anual.

Puedes encontrar a una persona con necesidad real de vender.

Puedes encontrar a un inversor que quiera descapitalizarse.

Pero todo esto no vale de nada, si estás detrás de cuatro papeles o detrás de un excel que te marque la rentabilidad.

Profundizaremos en próximas ediciones en estos conceptos, te contaré a través de experiencias propias o de terceros como estos tres factores pueden hacer que consigas una buena inversión o no.

Por que recuerda: una buena inversión en inmobiliario, suele ser para toda la vida. Una mala inversión, también.

pd: la chica estaba tremenda, nos pasamos 3 meses recorriendo Ibiza en aquel coche y fue el mejor verano que recuerdo.

pd1: recuerda, todos los lunes a las 15:30 recibirás un email mío.

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