Tengo que admitir que lo que más me cuesta cuando empiezo a escribir esta newsletter es siempre la primera letra, o el primer párrafo. O de alguna manera empezar de, lo que yo considero, 0 cada semana.

A veces dejo un hueco en blanco y empiezo a escribir sobre aquello que de verdad quiero escribir y otras veces, como hoy, simplemente empiezo a golpear teclas con la esperanza de que las ideas vayan saltando a la pantalla y luego ya me preocuparé de darles algún orden.

Puede que sea una combinación de diferentes síndromes; el síndrome de la página en blanco o el síndrome del impostor. Puede que a veces pueda con nosotros el mar de información e ideas que nos rondan la cabeza y cuya velocidad a veces nos supera y no somos capaces de agarrarlas.

Cuando me pasa esto, he notado que, aunque al principio el simple hecho de abrir la página y empezar a escribir me parece una tarea titánica, en el momento en el que me pongo a teclear y comienzo a ver mancha, empiezo a creer que puedo hacerlo.

Si ignoro la nube mental, la falta total de inspiración o esa sensación de que ningún concepto en tu cabeza en ese momento es digno de ser trasladado; si simplemente me siento y escribo, como hago cada semana a esta hora, me estoy demostrando a mí misma que soy el tipo de persona que deja de manera consciente un espacio en su día para escribir unas lineas y mandarlas. Si sigo escribiendo obviando todo lo demás, a veces incluso se auto-cumple la profecía y consigo escribir algo con cuerpo y forma suficiente como para pensar que puede merecer la pena que lo leas.

 

Hace unas semanas decía que en esta newsletter me gustaría explorar la intersección entre creatividad y productividad.

Es en parte un reto porque los dos conceptos aislados siempre me han generado algo de incomodidad. Creo que son términos que llevan a la gente a sentirse excluida de alguna manera de ellos si no encajan en la idea mental que se ha generado a su alrededor.

La gente que no se considera a sí misma “creativa” se auto-milita pensando que sus ideas nunca serán lo suficientemente imaginativas u originales, que no son capaces de ver más allá y que nunca podrán crear algo que les diferencie o les haga destacar.

Por otro lado, «productividad» es un término tan frío, tan asociado a resultados y tiempo, que es fácil que se demonice y se acabe convirtiendo en una losa mental para cualquier persona que carezca de una disciplina férrea o una predisposición hacia el orden y la organización.

Ambos términos al final se miden por los resultados obtenidos pero en un caso se premia que ese resultado sea original y diferente al punto de partida, mientras que en el otro se busca llegar exactamente al objetivo inicial. Ambos están basados en un proceso pero los procesos chocan entre sí; mientras uno va hacia la divergencia el otro busca converger. Uno depende de sensaciones y estados de humor cambiantes y el otro de tener estos sentimientos bajo control para enfocarnos en el objetivo.

La realidad es que ambos mundos conviven y se entrecruzan. Que puedes tener un trabajo de los considerados «creativos» pero que a la hora de la verdad esos resultados sólo llegan cuando simplemente te sientas y haces lo que tienes que hacer. Todos los días, independientemente de cómo de «inspirada» te sientas.

Por supuesto, cuando haces esto cada día, te encontrarás con que el 90% de eso que hagas probablemente no valga nada. La mayoría de las veces probablemente te sientes sin ganas y empieces a golpear las teclas casi como un canto de ayuda, intentando invocar a ese duendecillo de la creatividad para que baje y te eche un cable, y es posible que muchas veces te levantes y no hayas conseguido hacer nada que merezca la pena.

La parte buena es que, cuando haces esto cada día, la probabilidad de que acabes haciendo algo bueno también aumenta. Porque no hay mejor manera de llamar la atención de ese duende que hacer. Porque sólo haciendo día tras día te haces mejor a ti misma en el camino.

El punto en el que se empieza a difuminar el concepto de creatividad y empieza a permear el de productividad se encuentra cuando te levantas por la mañana y no sientes ninguna atracción hacia la idea de crear algo de la nada otra vez. No te sientes «creativa”, ni «inspirada»; sientes que no tienes nada dentro que merezca la pena ser puesto ahí fuera y aún así ni siquiera te planteas no hacerlo.

La creatividad como un espíritu que te ronda, como una habilidad de sólo unos pocos para crear de la nada, para unir conceptos o generar ideas originales no existe en el vacío, no es algo con lo que se nace, es algo que se descubre haciendo. Y el productivity hack definitivo no es una metodología concreta, un truco para poner fechas límite o gestionar las interrupciones. Es el compromiso contigo misma para hacer ese trabajo día tras día, para dedicar ese espacio de tiempo a crear algo.

Porque si lo haces todos los días y te das a ti misma la oportunidad de terminar algo, aunque sea malo, te estarás demostrando a ti misma que eres capaz de hacerlo. Y eso repetido en el tiempo es lo que te hará buena, eso es lo que generará resultados.

No es creatividad, es constancia. Pero también es auto-compasión. Porque cuando te comprometes contigo misma a hacer algo todos los días, pase lo que pase y te sientas como te sientas, la realidad es que muchos de esos días el resultado no será bueno. Pero tienes que darte a ti misma el permiso (incluso el placer) de hacer cosas que no merezcan la pena, de mirar a la hoja en blanco como una vieja amiga y soltar en ella todo, letra a letra, párrafo a párrafo, hasta que el duende te encuentre o esa inspiración te asalte. Y si eso no ocurre no pasa nada, porque tu te habrás sentado y habrás hecho tu parte. Igual que harás mañana y al día siguiente.

Te dejo un video que vi hace años y que resonó mucho conmigo en su día. Ahora lo hace por motivos distintos y mi interpretación es diferente, pero la parte final la tengo presente desde que lo vi por primera vez.

[…] don’t be afraid. Don’t be daunted. Just do your job. Continue to show up for your piece of it, whatever that might be. If your job is to dance, do your dance. If the divine, cockeyed genius assigned to your case decides to let some sort of wonderment be glimpsed, for just one moment through your efforts, then “Olé!” And if not, do your dance anyhow. And “Olé!” to you, nonetheless. I believe this and I feel that we must teach it. “Olé!” to you, nonetheless, just for having the sheer human love and stubbornness to keep showing up.

Siéntate, haz lo que tengas que hacer. A veces con eso bastará. Otras veces no. Pero de cualquier manera felicítate por ello porque ya has hecho más que el 90% de las personas.

Y eso, día tras día, marca la diferencia.

 

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1 recurso, 1 libro y una actualización

Kinopio

Últimamente estoy recurriendo mucho al papel y al boli para plasmar ideas rápidas. Me encanta lo digital pero no hay nada como la sensación de que cuando trazas, dibujas y escribes estás de alguna manera creando un lazo que ata esas ideas al papel y ahí estarán seguras. Cuando son muchas y variadas los mapas mentales me ayudan especialmente. Y, aunque siempre empiezo en papel, cuando necesito dar el paso para que esos mapas mentales perduren y pueda volver a ellos o hacer referencia a los mismos en otros sitios, hay varias herramientas digitales a las que siempre recurro. Esta semana he descubierto kinopio, una herramienta que puedes usar directamente en el navegador y que puede llegar a ser bastante útil y completa si consigues superar los primeros minutos de cuteness overload. Puedes crear notas y añadir imágenes, videos, música o enlaces. Enlazar notas entre sí e incluso crear tags o comentarios y filtrar luego por categorías. Puede que sea más el tiempo que pases «jugando» con ella que realmente haciendo algo efectivo, pero como experimento es curioso. Ya sabes que todo lo que ayude a hacerte parar y reflexionar sobre cómo relacionas ideas siempre es bueno, aunque sea a través de gifs y smileys.

 

Creatividad S.A

Soy consciente de la ironía de recomendar un libro con la palabra «creatividad» en el título en el mismo espacio que he dedicado a echar por tierra el mismo concepto. Llamémoslo libertad creativa (ahí va otra vez). En realidad lo recomiendo no sólo porque es un gran libro, sino porque es un gran libro a pesar de su título. Ya te he dicho que esa palabra no me hace sentir del todo cómoda porque creo que enmascara una especie de creencia en la creatividad como un don que sólo unos pocos poseen, y también que se ha abusado tristemente de ella en demasiadas charlas motivacionales y libros de auto-ayuda. Pero conceptos aparte, este libro NO trata sobre la creatividad ni es un manual con 10 técnicas para ser más creativo. Trata sobre cultura de equipo, sobre la búsqueda de la excelencia respetando y adorando todos los pasos del camino. Sobre cómo lidiar con la incertidumbreabrazar los fallos y dejar espacio a la experimentación. Trata sobre el proceso de crear algo que importe. Si eres como yo y desconfías de todo lo que lleve «creatividad» en el nombre, tienes mi palabra de que este libro no es de esos 😉.

 

La actualización

Por cierto, para seguir retándome y seguir poniéndome a mí misma en una posición ligeramente incómoda, no descarto que «crear» o algún derivado forma parte del nuevo nombre de esta newsletter. Por ahora, como ves, sigo experimentando con el formato. Elegí una mala semana para lanzar una V1 así que digamos que esto todavía está in progress, pero seguiré dando pasitos.

Junto con esta newsletter, algún video y algunas otras cosas en el horizonte que me hacen mucha ilusión y que sumadas todas me tienen bastante más ocupada de lo que pensé que iba a estar a finales de año, puedo decirte que seguimos hablando de este tema en Clubhouse, los martes a las 19:15. Pásate si quieres unirte a la conversación, compartir ideas o pedir feedback para tu propia newsletter. Queremos ser más así que todo creadora o lectora es bienvenida!

Esta semana además haremos doblete porque antes de hablar de newsletters, Álex de Nocodehackers y yo vamos a estar dándole a su espacio de trabajo en Notion un repaso en directo. Creo que ya he dicho alguna vez que el proyecto de Nocodehackers me parece una de los proyectos unipersonales más bonitos que está ocurriendo ahora mismo en el panorama tech español. Me hace mucha ilusión poder pasar un rato metiéndole las zarpas al sistema operativo de Álex en directo, así que si quieres verlo, no te olvides de pasarte por el twitch de Nocodehackers el martes a las 18:15.

Por lo demás espero que tengas una semana buenísima. Si dudas de tí, sólo siéntate y haz lo que tienes que hacer, pero permítete también fallar y enamórate del proceso. Nos leemos la semana que viene!

Tiempo en escribir esta newsletter: 4,5 horas. De las cuales por lo menos 45 minutos fueron mirando al vacío y sintiendo que no iba a conseguir escribir nada, pero que también cuento porque también son reales.
Foto de cabeceraAllec Gomes


🥰 ¡Gracias!

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te apetece hablar, mándame un mail o conéctame por twitter. Y, si crees que este contenido puede interesar a alguien, te dejo un botón para que lo compartas 🙂

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