Buenos días, tardes o noches del día de la semana en el que estés leyendo esto.

Me encuentro en estos momentos a escasas horas de que recibas esta newsletter y, creo que por primera (como mucho segunda) vez en las 17 entregas que lleva, son las 17:30 y lleva más o menos un 75% escrito, que es un logro bastante grande.

Update sólo por curiosidad: He terminado a las 19:45 de escribir. Digamos que lo que era un 75% a las 17:30 ha acabado siendo un 45% de la newsletter acabada.


Experimentar como forma de vida

Esta semana he probado por primera vez una combinación entre time blocking y dias temáticos, dejándome cada día de la semana el margen que creo oportuno para dedicarlo a cosas que considero very important things en mi plan de 2021. Esta newsletter es una de ellas, pero también los videos que subo al canal de Youtube, donde quiero seguir enseñando cosas y compartiendo ideas, que previamente tengo que «planificar», luego grabar y después editar.

Una de las cosas malas más inmediatas que he encontrado desde que soy un pájaro libre (aka ya no trabajo para la empresa que muy amablemente ponía a mi disposición una cuenta de Adobe) es que me he quedado sin poder usar Adobe Premiere, que sin ser perfecto en absoluto era con lo que me había acostumbrado a editar los videos. La semana pasada, más contenta que unas pascuas, me bajé Final Cut Pro X pensando que iba a ver una mejora sustancial en los tiempos de edición ya que es el programa que usaba hace años cuando editaba videos. Digamos, sin meternos en detalles, que fue un absoluto desastre porque básicamente tuve que re-aprenderlo de 0 y, lo que yo pensaba que iban a ser un par de horas una tarde, se acabaron convirtiendo en dos tardes enteras y una tortícolis de una semana (y sumando, que con la nieve no se puede ir al fisio).

Una de las cosas buenas de esta nueva situación de libertad laboral, por otro lado, es que como ahora mismo soy totalmente dueña de mi tiempo y de cómo me lo organizo, después de la catástrofe de la semana pasada en torno a expectativas y outputs finales, esta semana decidí diseñarla para poder asegurarme ese margen. Sabiendo más o menos qué dias son para mi los más productivos, cuáles tengo, por lo general, más o menos energía y de qué tipo (no es el mismo tipo de energía la que te requiere grabarte a ti misma intentando hacerte entender que la de ponerte a vomitar pensamientos) y usando esa información para jugar moviendo las very important actions por dias y momentos. Sólo lo he hecho esta semana así que aún es pronto para decir si funciona pero por el momento esto de diseñar mi semana buscando crear esos espacios de margen me está gustando.

Te cuento esto, primero, porque estoy experimentando con el formato de esta newsletter. Quiero poco a poco dar con una estructura que, si bien no me «encorsete» en una sóla temática, si que me «restrinja» lo suficiente como para no acabar todas las semanas buceando en el mar de ideas de cosas sobre las que escribir y al final empezar a escribir lo primero que se me venga a la mente. Creo que para hacer esto mantenible necesito un poco de orden e imponerme un mínimo de estructura a la que pegarme para reducir incertidumbre cuando la inspiración no llega o, por el contrario, cuando la tentación de irse por las ramas amenaza a última hora de la tarde de un viernes.

 

El rinconcito de ~undefined~

Había pensando en que hubiera una pequeña sección hablándote de mí en relación a este proyecto y cómo lo voy evolucionando. Y uno ambos elementos (yo y el proyecto) porque ya he dicho en más de una ocasión que esta newsletter me pide ser algo más que exclusivamente cosas de Notion y este año quiero dar pasos para acercarme más a esa otra cosa. Esa otra cosa va a estar relacionada con crear, con pensar, con diseñar y todo lo que eso implica a nivel emocional o psicológico pero también a nivel ejecutivo; tocando temas como la productividad, si, pero productividad con sentido e intenciónEl foco, la visión, la mejora continua, la motivación, los hábitos, los tools for thought pero también las herramientas que nos permiten construir todo eso sobre una base tecnológica.

Realmente, en su core, esta newsletter siempre ha estado más cerca de ser sobre eso que sobre Notion exclusivamente, pero ahora quiero empezar a dar pasos para un rebranding completo, un nuevo nombre que vaya acorde con esa idea, que sirva de concepto paraguas para todo lo que incluya. Y esa nueva estructura que, si bien no creo que vaya a ser muy diferente de la actual, si que debería dar cabida a toda esa temática.

Y creo que contarte todo esto, todos estos pensamientos, siempre formará parte del proyecto y de la newsletter. Así que esta vez quería empezar la edición con eso, en vez de dejarlo para el final como venía haciendo hasta ahora.

El segundo motivo por el que esta semana quería empezar hablándote de cómo me la he diseñado para trabajar más acorde a cómo sé que funciono mejor (o al menos lo estoy intentando) es porque de alguna manera hila con el final de lo que empecé la semana pasada.

Ya sabes que a mi me encanta lo de mirar dentro de mí, detectar pequeños detalles que mejorar e ir jugando y experimentando diferentes cosas para hacerlo. No es el hecho de mejorar en sí mismo, que por supuesto es un factor motivante, sino todo lo que aprendes en el proceso y lo estimulante que es saber que nuestra identidad es el resultado de un proceso continuo de mejora.

 

Identidad -> Procesos -> Resultados

La semana pasada hablé un poco de cómo aproximarnos a lo que podría ser una planificación de objetivos anuales. De cómo es importante hacer antes el ejercicio de revisión y reflexión de tu año, de qué ha pasado en tu vida en los 365 días anteriores; si tus valores siguen siendo los mismos, si sigues luchando por llegar al mismo sitio, si te emocionan las mismas cosas o has encontrado nuevas experiencias que te hagan vibrar. Toda esta reflexión nos debería servir para aprender sobre nosotras mismas y nuestro lugar (o el lugar en el que querríamos vernos) en el mundo y, a partir de ahí, dibujar un plan que nos ayude a alcanzar esa nueva versión de nosotras mismas a través de objetivos cuantificables y proyectos que nos ayuden a alcanzar esos objetivos.

Lo importante de todo este ejercicio no era en realidad los objetivos que elegíamos o los planes que trazábamos para llegar allí; la magia ocurría en el proceso de visualizarnos a nosotras mismas cumpliendo y ejecutando estas acciones, ya que ahí es donde empezaba la transformación.

(Te recuerdo que puedes encontrar un ejemplo práctico de como hacer todo este mapeo aquí, y un ejemplo de cómo lo hago yo en Notion aquí.)

Todo este proceso de diseño de lo que podríamos decir «tu año perfecto» es tan valioso porque lleva intrínseco en realidad un proceso de diseño vital, en el que no defines tanto tus objetivos y proyectos sino que estás de alguna manera diseñando tu vida y diseñándote a ti misma en el proceso. Este último punto es un tema que me lleva interesando bastante tiempo y que he podido experimentar en los últimos años en propia piel y es el concepto, en mi opinión poderosísimo, de que el cerebro humano, y por lo tanto nosotros mismos, es totalmente maleable.

 

El diseño de nosotras mismas

Todo individuo cuando nace es un lienzo en blanco, con una mente totalmente abierta que irá llenando de experiencias y aprendizajes a lo largo de su vida y que son las que le formarán y re-formarán como persona. Todo lo que pasa a nuestro alrededor nos define y es un ladrillo más en la estructura de nuestra identidad. De quién nos rodeamos, dónde y con qué nos informamos, qué alimentos decidimos introducir en nuestro organismo, cómo decidimos pasar el tiempo. Todo lo que hacemos y experimentamos nos acerca o aleja un paso más de una realidad u otra. Una realidad que, en ocasiones, escapa a nuestro control pero sobre la cual siempre tenemos más o menos capacidad de decisión. Si queremos cambiar esta realidad, o aquello que dependa de nosotros, nuestras acciones, nuestros comportamientos y nuestros hábitos son los mecanismos para ver este cambio.

Esto es algo que James Clear explica muy bien cuando habla de los hábitos basados en la identidad, y que condensa en la idea de que cada acción que realizamos es un punto a favor para el tipo de persona en el que queremos convertirnos. Según estos puntos se van sumado, la balanza se va inclinando a favor de esa nueva identidad que has diseñado para tí misma; cada vez que realicemos esa acción estaremos un paso más cerca de quién queremos ser. Estaremos sumando evidencias que soporten esta nueva identidad.

 

La manera más práctica de cambiar quién eres es cambiar lo que haces.

 

Así, si queremos ver un cambio en nosotras mismas, sólo tenemos que programar este sistema de puntos para hacer que funcione a nuestro favor. Aquí es donde entra el diseño de hábitos. Primero decidimos qué tipo de persona queremos ser y luego nos demostramos a nosotras mismas que podemos llegar a ser esa persona mediante pequeñas victorias continuas. Son estas pequeñas acciones, repetidas en el tiempo, las que tienen más impacto en nuestra identidad a largo plazo.

 

 

Yo fui consciente de este poder de los hábitos y cómo pueden ser la balanza para un cambio radical de identidad hace unos 6 años cuando, después de llevar más de 10 fumando una media de paquete diario —ya ni recuerdo exactamente por qué— decidí que era el momento de dejarlo. Recuerdo que me fijé hasta el día que me iba a fumar el último y según se iba acercando esa fecha tenía casi expectación porque lo veía como un experimento, como una oportunidad para demostrarme a mí misma que era capaz de comprometerme a conseguir algo que, para mi, en aquel momento, era realmente difícil. Y aunque no voy a ponerme a relatar todo lo que implica dejar un mal hábito que, además, va unido a una adicción —y por lo tanto requiere de un proceso de desintoxicación que puede ser más o menos traumático— sé que hubo un momento en el que me di cuenta de que ya no había marcha atrás, de que había dejado de ser una persona que se identificaba a sí misma como fumadora para pasar a identificarme a mí misma como «alguien que quiere llevar una vida saludable». Y fue ese cambio en la manera en la que me veía a mí misma lo que me impulsó a no conformarme con dejar de fumar, sino a replantearme mis valores en torno a lo que era llevar un estilo de vida sana. Me di cuenta de que, si había conseguido dejar un hábito que había regido en mayor o menor mi vida durante 10 años (porque la cosa era así de grave), podía conseguir cualquier cosa, porque había hackeado mi mente. Me había demostrado a mí misma que podía ser una persona sana, y por convicción y valores (y, sinceramente, cabezonería y curiosidad por seguir «experimentando» con el poder de la mente) necesitaba seguir dando pasos para llevar esta identidad más allá.

Así que no satisfecha con dejar de fumar, empecé a hacer verdaderos esfuerzos por dejar de comer la basura que comía y por aprender a comer mejor. Ojo, nunca busqué adelgazar, sino ser una persona que comiera sano. Y a eso lo acompañó la necesidad de empezar a mover mi cuerpo. No de ir al gimnasio a matarme en la cinta (por aquel entonces creo que ni me planteaba el ejercicio de fuerza), sino simplemente el querer ser una persona que fuera andando a los sitios si podía, en vez de coger el autobús por evitarme caminar 5 minutos hasta la parada de metro más cercana.

Y cada día que no fumaba, que comía bien y que caminaba al menos media hora, era un día más que me demostraba a mí misma que era ese tipo de persona, una piedrecita más en la balanza que evidenciaba esa nueva realidad. Con el tiempo, estas acciones diarias repetidas fueron creando nuevas estructuras en mi cerebro, hasta el punto de cambiar por completo mis valores, mis prioridades e incluso mi personalidad.

Durante bastantes años después, cuando salía el tema, solía decir que dejar de fumar fue un turning point en mi vida, pero no fue hasta más tarde cuando me di cuenta de que no fue el hecho de dejar de fumar lo que hizo que cambiara, sino que de alguna manera había comprendido que, como seres humanos en constante transformación, tenemos la capacidad de re-programar nuestras mentes a través de nuestras acciones y comportamientos.

Esta sóla idea para mi es increíblemente poderosa y emocionante porque implica que podemos diseñarnos a nosotros mismos. Que, en ese proceso de planificación en el que nos preguntamos quién queremos ser, podemos imaginar qué vida queremos en un momento dado. Y, a través de experimentos, ir dando pequeños pasos hacia ella. Introducir un nuevo hábito durante un tiempo, hacer revisiones, evaluar qué comportamientos o acciones funcionan, cuáles nos detienen o nos alejan de nuestros objetivos, continuar cada día haciendo ajustes y seguir sumando puntos a favor de lo que nos acerca a esa nueva identidad y hacer cada vez menos de aquello que nos aleja. Todo está en nuestra mano y realmente lo único que tenemos que hacer es demostrarnos cada día, a través de pequeñas acciones, que podemos ser esa persona.

Este año me gustaría explorar y profundizar mucho más en el tema del diseño vital o diseño de nosotros mismas. Continuando un poco con la idea que planteé la semana pasada sobre que todo es diseño y todo es hacerse preguntas, y aprovechando que estamos en un momento en el que las herramientas y la tecnología nos lo permite —y yo estoy en el momento vital adecuado para hacerlo— quiero seguir jugando y experimentando con esto en todos los sentidos; en diseñar mis vida, diseñar mis días, mi trabajo y a mí misma.

Todo esto lo hago y, por el momento, seguiré haciéndolo en Notion. Ahora mismo es la herramienta que creo que mejor permite diseñar un entorno a medida basado en cómo trabajo y cómo pienso. Pero seguiré expandiendo este ecosistema de herramientas según vaya descubriendo y explorando nuevas. Mi objetivo (y no es un objetivo que responda a una meta ni tenga una serie de proyectos asociados, simplemente me apetece hacerlo) es seguir haciéndome preguntas y construir sistemas (o pequeños prototipos) en torno a las posibles respuestas.

 

Insértese sección aún por definir aquí

Siguiendo este espíritu de experimentación y continuando con la idea de ir probando diferentes estructuras para la newsletter que, paradójicamente, me den mayor libertad dentro de unas ligeras restricciones, quiero empezar a usar este espacio final para enlazarte a artículos, creaciones, ideas, recursos o cualquier cosa que me haya podido llamar la atención a lo largo de la semana.

(En mi cabeza esto es factible porque irá acompañado de un sustancial tijeretazo en la longitud de la reflexión previa. Puedes diseñar tu semana para tener más margen pero no puedes convertir 24 horas en 48 y hasta entonces la vida no me da para más)

De nuevo, no estará necesariamente relacionado con Notion porque ya hay muchos sitios para eso, pero precisamente esta semana Miriam ha re-lanzado su web construida enteramente en Notion sobre super.so. Como sabes, Super es donde yo también tengo aprendenotion.com y es un servicio maravilloso que está permitiendo hacer verdaderas maravillas añadiendo una capa de funcionalidad y diseño a lo que trae Notion por defecto. La web de Miriam es un ejemplo perfecto de cómo, usando diferentes bloques para recrear las diferentes secciones que quería que tuviera su web, ha podido imitar el diseño de una página personal que no tiene nada que envidiar a una hecha en Wordpress pero de una manera mucho más sencilla y con la ventaja de que a partir de ahora todos los cambios se reflejarán de forma inmediata. Una vez dada con la estructura, ya sólo tiene que preocuparse por escribir y todas las secciones que beben de contenido se actualizarán automáticamente.

Por si alguien tiene dudas del potencial de esta herramienta, esto es sólo un ejemplo de todo lo que podemos, ya no solo construir en ella, sino subir a producción y lanzar de manera pública con un coste bajísimo y un esfuerzo relativamente pequeño.

Se viene una revolución, ya lo he dicho antes y por ahora no me apeo del burro, y Notion tiene papeletas para estar entre una de las aplicaciones que más cambien la manera en la que interactuamos con las herramientas; permitiendo que pasemos de simples usuarios a constructores de ecosistemas. Wait and see. And stay for the ride 😉

Muchas gracias una semana más por hacerme un hueco en tu bandeja de entrada. Si has leído esto de arriba a abajo (y de verdad que mi intención es empezar a hacer las ediciones más cortas) lo más probable es que hayas tardado aproximadamente 10 minutos, así que te agradezco muchísimo esos 10 minutos de tu día dedicados a leerme.

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Foto de cabecera:
 Montylov

 


🥰 ¡Gracias!

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