Hola a todos, espero que hayáis pasado una buena semana y que vayáis sobreviviendo, que no es poco.

La semana pasada hablamos del concepto de Jardín Digital en contraposición al de Corriente, el modelo de consumo y creación de contenido predominante en nuestro día a día. Para hacer un pequeño recordatorio, la conclusión de la newsletter anterior fue que, si bien el modelo de Corriente no es inherentemente malo por sí mismo, merece la pena plantearse empezar a explorar otros medios de expresión no tan centrados en la autoafirmación en una linea temporal recta.

En la web como un Jardín, el conocimiento se va construyendo a partir de notas de diferente contenido, de diferentes opiniones, que se entrelazan entre sí y que juntas generan nuevo conocimiento, nuevos insights y cuya estructura se vuelve más intrincada y compleja con el tiempo, igual que una selva.

Pero, ¿cómo tienen que ser estas notas para propiciar este crecimiento y asegurarnos de que nuestro jardín florecerá en su máximo esplendor? Esto es lo que vamos a ver hoy.

 

Notas temporales y notas permanentes.

Si queremos empezar a cultivar conocimiento en nuestro propio jardín digital personal, lo más importante serán las notas que lo compongan. El tipo de nota que mejor prospera en este espacio será aquella que tomamos aspirando a acumular conocimiento, no tanto a capturar información.

Andy Matuschack propuso el término «Evergreen notes» o «Notas perennes» para referirse a este tipo de nota. En la práctica, se asemejan bastante a las conocidas como «notas permanentes» del sistema Zettlekasten para tomar mejores notas.

Según este sistema, (que tiene mucha literatura detrás y merece una newsletter aparte dedicado a ello) a la hora de interactuar con la información que consumimos en forma de toma de notas, hay que diferenciar entre tres tipos:

  1. Notas temporales, que son esas notas rápidas que tomamos en nuestro día a día y escribimos en la primera superficie que encontramos; los bordes de un libro, un post-it o un cuaderno. Son meros borradores de ideas o reflexiones que todavía no han pasado por una fase de procesamiento.
  2. Notas bibliográficas. Aquellas notas que tomamos cuando leemos un libro o un artículo y despiertan nuestro interés o curiosidad. En la medida de lo posible, deberían ser notas escritas con nuestras propias palabras, y con el foco puesto en poder relacionar el contenido de esa nota con el contenido de otras, más que pensando simplemente en colectar información.
  3. Notas permanentes. Si has hecho bien los pasos previos, en este punto del sistema es cuando repasas tus notas bibliográficas y piensas en cómo se relacionan con tu investigación, con pensamientos o reflexiones que estés teniendo o tus intereses. Estas son las notas que usaremos para construir nuestro jardín digital con el tiempo.

El objetivo al tomar notas perennes es desarrollar argumentos y construir ideas sobre esas notas para que con el paso del tiempo estas empiecen a interactuar unas con otras y encuentres nuevas reflexiones o aproximaciones a un tema que no habías considerado en su momento.

Para conseguirlo, el proceso ha de ser activo en el sentido de que deberíamos empezar a practicar el dejar de copiar contenido que leemos sin más, y por el contrario empezar a interactuar con él y preguntarnos cómo afecta al conocimiento ya «asentado» que tenemos. Y aquí entrecomillo «asentado» porque parte de la magia de este sistema es la de poder olvidarnos de asunciones y dogmas y abrir totalmente la mente a cambiar nuestras opiniones y argumentos con el tiempo, a medida que nuestro jardín y nuestras conexiones neuronales crezcan y se enriquezcan con nuevas perspectivas.

En este proceso activo de convertir esas notas temporales en notas permanentes o perennes, nos servirá hacernos preguntas a la hora de capturar información. Podemos por ejemplo preguntarnos si esa información contradice, asienta, o añade nueva información a algo que ya conocemos. También cómo podemos combinar esa nueva idea con alguna otra nota para generar un nuevo insight o, simplemente, qué reflexiones o pensamientos nos provoca esa nota. A qué nos recuerda, cómo podemos relacionarla con algo que hemos leído o aprendido.

Según vayamos contestando a estas preguntas, escribiremos cada nueva idea, comentario o reflexión en su propia nota. Está será nuestra unidad básica de conocimiento; el objetivo de un jardín digital, y el nuestro como jardineros, será el de hacer crecer esas notas para que se entremezclen, evolucionen y se acumulen con el tiempo y entre proyectos y áreas de nuestra vida. Para ello, no nos basta con escribir notas al uso —como hemos visto arriba—, ya que las notas de toda la vida nos llevan, con el tiempo, a simplemente capturar información disociada que se acumula con el tiempo pero con la que realmente no hacemos nada. La clave no está en tomar mejores notas, sino en que estas notas nos ayuden a pensar mejor.

Principios de las notas perennes

Matuschack da una serie de principios sobre cómo deberían ser estas notas para que nuestros jardines crezcan de la mejor manera.

  • Atómicas. Que capturen una sola idea, concisa pero, en la medida de lo posible, en su totalidad. De esta forma es más fácil poder reutilizarla, mezclarla y re-contextualizarla con otros temas y conceptos.
  • Centradas en el concepto. Es mejor crear notas alrededor de conceptos, ideas o temas, en vez del material fuente que nos haya inspirado esa nota, como libros, artículos, etc. De esta forma, podremos construir en base a conceptos independientes y descubrir conexiones mucho más fácilmente.
  • Enlazadas densamente. Cuánto más conexiones entre notas nos forcemos a hacer, más abriremos nuestra mente a otros conceptos que puedan estar relacionados con eso. Esto nos obliga a dedicar más tiempo a pensar cómo se relacionan unas ideas con otras y, como consecuencia, a internalizar más las ideas. Además, buscar conexiones nos llevará a tener que revisar notas antiguas, lo que hará que vuelvan a resurgir conceptos que teníamos más olvidados, que puede que resurjan a su vez nuevas ideas, llevándonos así a nuevos insights.
  • Evitar organizaciones jerárquicas. Para que nuestras notas florezcan libres, debemos evitar la tentación de organizarlas de manera jerárquica y, por el contrario, dejar que se interconecten por asociaciones orgánicas. Esto propiciará que, según vayamos alimentando nuestro jardín, si aparece una nueva idea, podamos situarla donde queramos y no tengamos que ajustarnos a una organización por categorías.

La finalidad principal de toda esta «guía de instrucciones para unas mejores notas» es la de establecer un sistema que se centre, no tanto en escribir y tomar notas sobre los pensamientos de otros, que es dónde normalmente nos quedamos a la hora de tomar notas, sino en crear un espacio que nos permita que sean nuestras propias ideas las protagonistas. Son nuestras opiniones personales y reflexiones las que forman las hojas del jardín. Cuando se junten y se combinen, serán nuestros pensamientos los que estarán influyéndose unos a otros, por lo que el resultado será enteramente nuestro, una representación de cómo funciona nuestro cerebro y cómo se crean en él las asociaciones de ideas.

Esta manera de interactuar con la información que nos rodea difiere sustancialmente de la que vimos en la Corriente. En este modelo, en vez de apilar bloques de información unos encima de otros que lo único que hacían era reafirmarnos sobre una misma idea o concepto, lo que hacemos es justo lo contrario; extraemos información de diferentes fuentes, la mezclamos y dejamos que se junte con otras, que se combinen para formar nuevas ideas y conceptos.

Si nuestra forma de actuar en el modelo de la Corriente es la de, cuando leemos un artículo en internet que reafirma nuestras creencias u opiniones, retwittearlo sin más; en el Jardín capturamos ese mismo artículo, le despojamos de todo salvo los hechos y, cuando hemos podado todas esas malas hierbas, colocamos las notas que hayamos tomado de él y lo juntamos con el resto de notas que tenemos, de la manera que mejor consideremos. Esta colección de fuentes formarán un nuevo modelo, que no será tan consistente (y desde luego no podrá ser compartido, pero de esto hablaremos en el futuro) pero formará una red de ideas y conceptos mucho más intrincada, compleja y rica que un sólo evento, en una sola linea temporal, desde un sólo punto de vista y formando una sola narrativa.

Estaremos simplificando, quedándonos con el mínimo concepto viable, para luego juntarlo con otros conceptos, otras ideas y reflexiones y combinarlas y mezclarlas de manera que lo que surja sea algo mucho más complejo que la fuente original.

Se trata de reducir para luego construir complejidad en vez de simplificar para apilar. En lugar de construir un argumento sobre un tema, estaremos construyendo un modelo del tema con un significado distinto, que generará nuevas opiniones, nuevas maneras de entenderlo.

El beneficio de empezar a integrar esta práctica en nuestro día a día es que, con el tiempo, según el número de nuestras notas vaya creciendo, estas empezarán a formar una red cada vez más intrincada de ideas y conceptos. Tendremos una wiki personal construida en base a nuestras propias notas y a las combinaciones surgidas de ella y que representará una visión del mundo mucho más amplia.

Pero, a la vez, habremos entrenado a nuestro cerebro para tratar con el contenido e información que nos rodea día a día no como meros consumidores pasivos, sino interactuando con estos de manera consciente, interviniendo en estas fuentes de información no sólo para autoreafirmanos, sino para retarnos a encontrar en ellas nuevos significados. En definitiva, habremos entrenado a nuestro cerebro a pensar más y mejor. Así como nuestras notas evolucionan y se conectan unas con otras, esas conexiones tienen también lugar en nuestro cerebro. Nuestro jardín digital se habrá convertido en una herramienta no sólo para pensar sino de crecimiento personal.

Porque, al igual que en un jardín, cuya topología cambia y evoluciona constantemente ¿qué es el aprendizaje sino una continua transformación de nuestras creencias y de nosotros mismos?

¿Y qué mejor manera de tener documentado todo este proceso de aprendizaje y transformación que en nuestra propia biblioteca personal de conocimiento?

La respuesta a esta pregunta vuelve a estar en la afirmación de que si existe algo mejor que aprender algo nuevo es el hecho de compartir ese aprendizaje. Pues bien, la semana que viene veremos cómo podemos crear nuestro propio jardín digital para, posteriormente, compartirlo con el mundo, así como una lista de jardines digitales que podemos visitar y por los que podemos pasear, observando los modelos de conocimiento que otras personas han construido con sus «hojas perennes».

 

Actualización semanal de Aprende Notion

Vamos poco a poco avanzando en el contenido que yo llamo más «básico» de Notion. Estoy muy contenta porque la semana pasada te contaba que ya habíamos llegado a lo que es, para mi, uno de los cores de la aplicación que son las relaciones entre las bases de datos y la posibilidad de hacer rollups de estos datos en otras, para así poder hacer operaciones con ellas.

Lo único que nos falta para supercargar nuestros sistemas son las fórmulas, y en ello me voy a poner a en los próximos días. Para mi va a ser un reto porque las fórmulas no es precisamente lo que mejor se me da, pero tengo muchas ganas de investigar la mejor manera de explicarlo para que me sirva, tanto a mí como a vosotros, a aprender aunque sea los conceptos básicos, y a partir de ahí poder hacer nuestras pequeñas formulitas que terminen de dar funcionalidad a nuestras bases de datos. Como dije en su día, en este proyecto aprendemos todos, yo la primera, y en cuanto recargue un poco las pilas de esta semana, que ha sido un poco exigente, me pondré con ello a tope. Hasta entonces caerá algún otro video para que sigáis viendo ejemplos y practicando lo visto, pero ya sabéis, tomáoslo con calma y sobre todo disfrutad del puente 😉

Hablando de esta semana, ayer grabé una sesión en SinOficina, el primer (y mejor) co-working online en español, sobre cómo empezar a diseñar tus propios sistemas de organización en Notion. Me uní a SinOficina no hace ni dos meses y la verdad es que desde el primer momento me he sentido muy satisfecha con la decisión, así que para mí fue un honor que me invitaran a hablar sobre algo que me gusta tanto como Notion y todos sus recovecos. Me lo pasé muy bien y espero que el contenido ayude a la gente a aprender más sobre esta herramienta. Así que, si por casualidad eres un sinoficiner más y estás leyendo esto, ya sabes que la sesión estará disponible en los próximos días aquí.

Si no formas parte de la comunidad, también hay un video nuevo para ti!

Esta semana subí al canal de Youtube (al que, ya sabes, te recomiendo que te suscribas si vas muy al día y prefieres enterarte de cuando subo videos en el acto en vez de por actualizaciones semanales) un video de cómo organizar nuestras recetas en Notion, esta vez si, usando bases de datos relacionadas.

El siguiente será sobre cómo crearnos una base de datos donde llevar un registro diario de gastos por categorías, donde veremos los rollup en acción.

Espero que los disfrutes, que también hayas disfrutado el contenido de esta newsletter, que sigas aprendiendo y que aproveches este puente para, como yo, recargar las pilas para encarar lo que queda de año.

Se vienen cosas interesantes!


🥰 ¡Gracias!

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te apetece hablar, mándame un mail o conéctame por twitter. Y, si crees que este contenido puede interesar a alguien, te dejo un botón para que lo compartas 🙂

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