Si estás leyendo esto el día que ha llegado a tu buzón de correo, sábado 13 de febrero, has de saber que hoy es Galentine’s Day.

Si no estabas muy puesta en series de televisión allá por comienzos del 2010 (uno de los mejores periodos televisivos que he tenido la suerte de experimentar), puede que no sepas que es una fecha cuyo origen está en la sitcom Parks and Recreation, una comedia que mucha gente ha comparado con The Office pero que, en mi opinión (y si alguien ha visto ambas y quiere debatir conmigo un día estaré encantada de hacerlo) en realidad no tienen nada que ver, ni en su carácter ni en su visión del mundo.

Otro día (puede que en otro medio) a lo mejor hable de lo mucho que aprendí de la vida gracias a esa serie y como algunas frases y filosofías de vida de sus personajes aún me acompañan a día de hoy, pero ahora sólo la menciono para decir que Galentine’s Day es una celebración «inventada» por la protagonista de esa serie, que aprovecha el día anterior a Valentine’s Day (San Valentín) para celebrar a todas las mujeres de su vida.

“It’s only the best day of the year! Every February 13th, my lady friends and I leave our husbands and our boyfriends at home, and we just come and kick it—breakfast-style. Ladies celebrating ladies.”

Creo que desde entonces es una fecha que se ha ido haciendo famosa y muchas mujeres en USA realmente la celebran en sus casas y, sobre todo, en sus cuentas de Instagram.

Yo nunca he visto que se celebre mucho aquí pero esta vez se ha dado la casualidad de que Galentine’s Day coincide con el día que recibirás esto, y la edición de esta newsletter lleva un regalo orientado precisamente a la celebración.

No tienes que ser mujer para leer esto o hacer uso del regalo, claro, pero es posible que sea una fecha que ya no pase desapercibida en tu calendario a partir de ahora, y de eso también va esta newsletter.


Hace un par de semanas Bosco Soler hablaba en la newsletter de SinOficina sobre la importancia de celebrar. De celebrar los grandes éxitos pero también los pequeños, porque aunque queden dispersos en la locura del día o día, o se hagan invisibles en comparación con la épica de los grandes, son los pequeños éxitos del día a día, semana a semana, los que nos hacen avanzar.

A mí personalmente me encanta celebrar los pequeños pasos y atesorarlos como momentos importantes. Suelo quedarme con las fechas de los pequeños hitos sin siquiera ser consciente de ello, simplemente tengo esas fechas grabadas. Todavía recuerdo el día que me contrataron en la empresa que supondría mi primera incursión en el mundo del diseño (después de años trabajando de forma bastante precaria en un ámbito que hacía tiempo que no me motivaba nada). También recuerdo el día que dejé de fumar o el día que empecé todo este proyecto (fue el 4 de septiembre, por cierto, esta newsletter nació al día siguiente, el día 5). Y supongo que dentro de años también me acordaré del día que dejé la empresa en la que estaba trabajando por cuenta ajena y supuso el «comienzo» de esta otra aventura en la que estoy metida.

Hay personas con mayor capacidad de retención de fechas que otras, pero recuerdes o no la fecha exacta, hay ciertos momentos que dejan impronta en la memoria.

Últimamente me he dado cuenta de que, a pesar de seguir celebrando esos momentos más relevantes, algunas cosas que en otros momentos de mi vida habría considerado como un enorme logro, ahora pasan casi desapercibidas en medio del trasiego del día a día.

Creo que esto tiene dos lecturas. Por un lado, que de alguna manera vamos superando etapas, alcanzando cimas y, conforme hacemos camino y seguimos escalando la montaña, cada pico que dejamos a la espalda —por muy alto que pareciera cuando lo estábamos subiendo— fácilmente se convierte en pequeño cuando lo dejamos atrás. Es decir, que no hay nada como conseguir algo para que la siguiente vez que nos enfrentemos a algo similar no nos parezca tan grande e inalcanzable.

Por otra parte, me preocupa un poco que la velocidad de los días, de los pasos dados, emborronen de alguna manera los pequeños éxitos de la semana y que en cierto modo nos hayamos hecho un poco inmunes a ellos, que no sepamos reconocerlos o que no creamos que son lo suficientemente importantes para celebrarlos.

Parece que a veces caemos en la necesidad de ver outputs tangibles, pruebas fehacientes de ese trabajo hecho que vayan más allá de una lista de tareas marcadas como hechas. Y, si no tenemos esa prueba en la mano, si no vemos un resultado corpóreo, parece que todo el trabajo ha quedado en nada, que avanzamos dando palos de ciego pero que no tenemos nada que nos esté realmente haciendo avanzar en nuestros objetivos.

Creo que está bien ser exigente y establecer un sistema de evaluación semanal (y mensual) que nos obligue a hacer ese ejercicio de retrospección; fijarnos si estamos haciendo todo lo posible para avanzar en nuestros objetivos para poder cambiar aquello que nos impida llegar.

Pero últimamente estoy empezando a valorar mucho el ser capaz también de poner en valor incluso esas tareas que a veces, aunque no queramos, nos ocupan demasiado tiempo y no son las que más resultados nos aportan. Lo queramos o no, esas pequeñas tareas que no tienen tanto impacto en nuestros planes son las que llenan el mayor porcentaje de nuestro día. Es algo que igualmente tenemos que hacer y a veces nos obsesionamos tanto con que todo lo que hagamos tenga un output concreto, que cuando la realidad nos enfrenta y nos encontramos con que llevamos dos días sin hacer nada altamente «productivo» o «de impacto» nos venimos abajo.

Hace meses empecé a rellenar un documento en Notion con todos los logros o hitos que voy alcanzando. Lo tengo relacionado con mi base de datos de Semanas y así, cada semana puedo echar la vista atrás y ver todas las cosas que he conseguido, aunque a veces sean pequeñas.

Esta semana he decidido empezar a ampliar un poco el umbral e introducir no sólo los grandes éxitos, sino también algunos pequeños logros, de esos que a lo mejor no crees que hayan servido más que para perder varias horas y que desde luego al final de la semana parece que no han tenido impacto, pero que a veces es cuestión de mirarlos con algo de auto-compasión y darles un poco de brillo para darnos cuenta de que han sido importantes.

Antes, si al final de la semana podía ver en mi revisión semanal que había escrito un montón de mails, muchas veces ni siquiera lo contaba como tarea hecha, lo que incluso reducía bastante el número de cosas que había hecho esa semana. Ahora, estoy empezando a practicar la reformulación de ese tipo de acciones para que no queden en una ristra de emails escritos, sino transformarlas en, a lo mejor, un «Conseguí responder todos los mails retrasados» o «Mandé un mail con una propuesta muy bien hecha». Es posible que esa propuesta luego no tenga respuesta, o no sea la respuesta que esperábamos, pero es importante poner en valor que nos pasamos una tarde entera haciéndola. Primero porque, aunque ahora no seamos conscientes, probablemente la siguiente no tardemos tanto así que habrá sido tiempo bien invertido. Segundo porque, aunque ese esfuerzo no tenga luego un resultado claro, no quiere decir que no haya sido un trabajo bien hecho. Y un trabajo bien hecho nunca es tiempo perdido.

No todo van a ser siempre grandes éxitos ni logros. Y claro que está bien celebrarlos cuando llegan, de ahí el valor de tenerlos atesorados en un documento al que poder volver. Pero a veces no necesitamos un gran éxito, muchas veces sólo necesitamos una señal de que el trabajo que hacemos es importante y merece la pena, aunque no venga acompañado de un resultado inmediato.

Y puesto que hoy es día de celebrar, yo he decidido regalarte ese documento de Notion para que puedas crearte tu propio repositorio de logros y tengas un lugar donde atesorar todos tus grandes y pequeños éxitos del día.

Aquí tienes el video explicando cómo funciona:

aquí puedes descargar y usar la plantilla, que realmente no tiene más misterio que el de hacer todas las noches el ejercicio consciente de echar la vista atrás, recordar algo que hayas hecho que fuera significativo y ponerlo «bonito» en el documento para sentirte orgullosa de la suma de todas esas cosas al final de la semana. No te olvides de relacionar esos logros con su semana correspondiente (si tienes el Notion Starter Pack, es la base de datos de «Revisión Semanal») y poner también todas aquellas veces que alguien haya valorado tu trabajo, te haya dado un feedback positivo o te haya felicitado por algo.

Y dentro de unos meses puedes volver a echar un vistazo a ese documento y darte cuenta de todas las cosas que has hecho, de todos los grandes éxitos que has apuntado pero también de los pequeños montículos que has superado.

Porque celebrar es importante, es importante integrarlo en nuestra vida como una rutina de autocuidado. Tener un lugar al que poder volver para rememorar nuestros logros te ancla a ellos, te hace sentir importante y valiosa, que lo que haces cada día merece la pena. Así, además, tienes pruebas fehacientes de ello si algún día algo o alguien (tú incluida) se atreve a ponerlo en duda.

Más amor para tu persona

Shoutuout

Muy en el camino de tener un documento de logros o éxitos, está el de tener un muro de amor o Wall of Love como el que propone Shoutout, que recopila todas aquellas veces que hayan hablado bien de nosotros en público, concretamente en twitter. Nos encontramos en un momento en el que la prueba social tiene casi más peso que tu currículum de Linkedin y sólo era cuestión de tiempo que empezaran a surgir herramientas como estas, especialmente para aquellas personas que buscan hacerse un hueco en la Attention Economy de internet y que sólo cuentan con el apoyo de sus comunidades o seguidores para empezar a hacerse ver.

FutureMe

Si escribir de manera frecuente tus pequeños éxitos o logros te resulta un poco abrumador, siempre puedes probar a escribirle un email a tu yo del futuro contándole lo que quieras con FutureMe. Desahógate, mándate un mensaje de ánimo, recuérdate dentro de un año algo que hayas aprendido este y que no quieras olvidar. O, si no te sientes inspirada, puedes echar un vistazo a lo que se han escrito otras personas y detectar patrones comunes entre los mensajes. Cómo, por ejemplo, la mayoría de las personas se escriben para mandarse aliento, para desearse lo mejor y perdonarse por las cosas que no hayan podido ocurrir en el espacio de tiempo entre el presente y ese futuro. O cómo tendemos a dar consejos incluso cuando somos conscientes de que no los aplicamos en el presente. Es un experimento interesante. Requiere algo más de paciencia pero puede ser una buena excusa para empezar a hacer ese ejercicio de reflexión, mandarnos pequeñas notas para dentro de unos años poder echar la vista atrás y tener en la mano la prueba de todo el camino que hemos recorrido, aunque no hayamos sido conscientes de ello.

La actualización

Esta semana Alex Bernardo y yo estuvimos en directo en el twitch de NoCodeHackers poniendo su espacio de trabajo en Notion bajo la lupa. Aunque ya lo sabe, lo digo otra vez por aquí; fue un placer estar ahi haciendo algo que me gusta tanto como destripar workspaces en Notion y sobre todo fue un honor que me invitara. Si no pudiste verlo en directo, aquí tienes la oportunidad de ver como sería algo parecido a una sesión de consultoría de Notion, pero en moderno 😉

Seguimos en Clubhouse hablando de newsletters todos los martes a las 19:15 y seguimos invitando a toda la que quiera unirse a escucharnos o a contarnos sus ideas, su proyecto de newsletter o sus sugerencias de temas. Esta semana repetimos temática y volveremos a hablar del proceso de curación y creación de una newsletter, centrándonos en herramientas, workflows, etc. Creo que voy a aprovechar ese pump para esta semana dedicarla un poco más a darle amor a esta newsletter, empezar a afrontar el cambio de plataforma (nos vamos a mudar, pero ya verás como seguro que a mejor!) y empezar a poner en papel algo parecido a un mapa de posibles territorios a explorar en esta nueva etapa. Si has ido siguiendo la evolución de esa newsletter no temas, no habrá ningún cambio radical; seguiré hablando de lo que voy hablando, reflexiones, procesos, herramientas, conocimiento, mindset, hábitos… intercalándolo con videos de Notion y quién sabe si de alguna otra cosa más, probablemente si, algún día. Pero en definitiva será lo mismo, sólo que con un propósito y una razón por escrito detrás, una especie de contrato a lo que atenerme.

No te mentiré, en el fondo me gusta como que esta newsletter no tenga una estructura fija. Es verdad que a veces es un problema pero a la vez es liberador saber que si una semana me apetece hacer algo diferente puedo hacerlo sin estar saliéndome de ninguna regla autoimpuesta, es lo que tiene querer experimentar con todo, y es algo que me gustaría explorar también con el cambio de plataforma.

Como ves, no tengo prisa, voy aprendiendo mientras me muevo y disfrutando del proceso así. Las cosas por ahora van llegando y las oportunidades también. Como por ejemplo el poder participar en el curso de Jaime Mesa de EcommNoCode, algo que me hace una ilusión tremenda porque creo que va a ser un recurso genial para todas aquellas personas que quieran aprender a montar un Ecommerce de manera rápida y sencilla, de validar una idea sin dejarse el dinero o el tiempo por el camino.

Cada vez más creo que las personas a las que nos gusta este tipo de cosas y además disfrutamos trasmitiéndolas a otros, tenemos en parte la responsabilidad (yo en realidad lo llamaría privilegio) de usar esos conocimientos para ayudar a que lleguen a más gente, de dar las herramientas para que todos podamos construir cosas. Tengo la inmensa suerte y honor de que quieran contar conmigo para ayudar a empoderar a esas personas, a darles esas herramientas de construcción que les permitirán ser más independientes en sus proyectos y dar vida a sus ideas. Tengo claro que es una de las cosas que más me mueve de todo esto y me hace muy feliz poder echar una mano.

Relacionado con esto, hay casi 150 personas apuntadas en la lista de interesados del curso de tupaginaennotion.com y me hace una ilusión tremenda. Mi idea es poder manteneros a todas actualizadas de cómo va avanzando el curso e incluso aprovechar el cambio de plataforma de e-mail para experimentar con un pequeño avance en formato por correo. No sé, qué de cosas por probar y qué maravilla poder hacerlo. Por ahora la realidad es que no he podido avanzar mucho pero tengo bastantes ideas y creo que se avecinan semanas bastante «creativas» (vamos que entre unas cosas y otras me voy a pasar haciendo videos los próximos tres meses)

Estoy muy contenta de poder contarte todo esto una semana más y aprovecho para recordar que estoy a un mail o un tweet de distancia si tienes alguna duda o simplemente quieres comentarme algo. Puede que dentro de poco empiece a dar pasos para tener un lugar de encuentro que sea accesible para todos (es decir, Clubhouse no 😉) dónde poder hablar de todas estas cosas de una manera algo más multidireccional. Hasta entonces, ya sabes dónde estoy.

Tiempo en escribir esta newsletter: 3,5 horas.
Tiempo en preparar, grabar y editar video: 1,5 horas.


🥰 ¡Gracias!

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te apetece hablar, mándame un mail o conéctame por twitter. Y, si crees que este contenido puede interesar a alguien, te dejo un botón para que lo compartas 🙂

Añadida a la lista:

Lee y sigue las mejores newsletters desde la app de Lettermind
Sigue y lee todas las newsletters desde la app de Lettermind

Para poder crear una alerta y no perderte ninguna newsletter con tus intereses, tienes que iniciar sesión.
INICIA SESIÓN PARA CREAR TU ALERTA

Para poder crear una alerta y no perderte ninguna newsletter con tus intereses, tienes que iniciar sesión.
INICIA SESIÓN PARA CREAR TU ALERTA

Iniciar sesión

Registrar

Recordar Contraseña

Compartir