El título de la newsletter de hoy quizás no sea el más atractivo. Por eso, voy a intentar engancharte rápido y que no te vayas sin leer lo que quiero contarte hoy.

Justo al terminar el año, en Grupo Vuvuzela hicimos una reunión para repartir incentivos (que no dividendos) y el reparto ha quedado así:

  • Socio 1: 7.000€
  • Socio 2: 6.000€
  • Socio 3: 1.500€
  • Socio 4: 700€
  • Socio 5: 30€

Por si tienes dudas de cuál soy yo, siento tener que decepcionarte y confirmar que soy el Socio 5.

Pero ¿quieres escuchar algo que seguramente te sorprenda?

Estoy encantado con esas cifras. Y si sigues leyendo, comprenderás por qué.

Julio de 2019

Si recuerdas, hace unas semanas te conté (aquí) que ese mes compré el 20% del Grupo Vuvuzela, pasando a ser el tercer mayor accionista de un total de cinco socios.

Lo que probablemente no sabrás es que, a dos de los socios, los conocí en la propia notaría, el día que firmábamos la compra venta de las participaciones.

Es decir, estaba entrando en negocios con gente a la que no conocía. Y eso, puede salir bien o puede salir tremendamente mal.

Mi recomendación, en contra de lo que yo mismo hice, es que no hagas nunca negocios con gente que no conozcas bien. Si el dinero genera problemas entre gente que se ama; imagina lo que puede hacer entre gente que ni se conoce.

Tampoco creas que soy un cafre. En realidad, entre la participación del socio al que si conocía y la mía juntábamos el 50% del capital, así que mi posición no era tan débil.

Pero, por si alguna vez te ves en una situación parecida, quiero contarte cómo hacemos nosotros para reducir al máximo las fricciones.

El pacto de socios: no obligatorio, pero sí muy necesario - Avatic Abogados

1. Pacto de Socios

Por si no lo conoces, un pacto de socios es un documento que se firma entre los socios de una empresa para regular la relación entre ellos con respecto a la compañía.

El objetivo de hoy no es hablarte profundamente sobre el documento en sí, porque en internet encontrarás información mucho más valiosa y detallada que la que yo pueda darte.

Lo que te quiero contar es el por qué se necesita ese documento. Y por qué fui yo quien propuse su firma a mis recién estrenados socios.

¿Por qué se necesita un pacto de socios?

Porque la vida es muy larga y, por el camino, los intereses de los socios pueden cambiar.

Un pacto es, al fin y al cabo, establecer unas reglas del juego comunes. Acordar temas importantes y ponerlos por escrito cuando todo va bien, simplificará mucho las cosas cuando algo vaya mal.

Sin querer aburrirte, déjame que enumere los aspectos fundamentales que se suelen regularse en un pacto de socios:

  • Funciones de los socios
  • Compromisos de los socios (permanencia, confidencialidad, no competencia con la sociedad, etc)
  • Derechos de entrada y salida de socios
  • Resolución de conflictos
  • Remuneración de los socios

¿Por qué fui yo quién propuso firmar el pacto en Grupo Vuvuzela?

Si me sigues la pista, ya sabrás que trabajo en Telefónica, concretamente en el ámbito del Internet de las Cosas y el Big Data.

Es mi trabajo por cuenta ajena. El cual me apasiona y me absorbe a partes iguales, pues son muchas, muchas, muchas las horas que le dedico a la semana. Y no tiene pinta de que vaya a cambiar en el corto plazo. Y tampoco yo tengo interés en que cambie, si somos sinceros. Más bien al contrario (ya sabes, mucho fi y POCO re).

Por ello, cuando compré mi participación en la compañía era muy consciente que mi implicación en el día a día iba podría ser muy limitada. Y eso no era justo para mis socios.

¿Solución? Establecer un sistema de remuneración de los socios directamente ligado a la implicación de cada uno.

Muy simple: Quien genere negocio gana, quien no genere no gana.

Ahora ya entiendes por qué, entre el Socio 1 y yo, hay un 23000% de diferencia en nuestra remuneración y por qué estoy feliz por ello:

  • Gracias a mi propuesta, mis socios no han visto de manera negativa el hecho de que yo no haya podido aportar más negocio durante este año.
  • Para mi es una motivación saber que, si me esfuerzo en aportar negocio, las cantidades a ganar pueden ser realmente interesantes.
  • Esta remuneración es por incentivos, que es diferente a los dividendos. Aunque yo haya ganado únicamente 30€ en comisiones, sigo beneficiándome de los buenos resultados de la compañía.

2. Reuniones y más reuniones

Pero nadie va por la vida con un pacto de socios en la mano. El día a día es mucho más profano y por eso, el mejor método que existe para no entrar en desacuerdos es asegurarse de estar siempre de acuerdo.

Te parecerá que acabo de decir una chorrada tremenda, pero te garantizo que no lo es.

Cada vez que hay un tema importante que tratar, organizamos una reunión. O dos. O las que hagan falta. Pero, sobre todo, nos aseguramos de que todos estamos conformes con la decisión que se toma.

A veces es cuestión de convencimiento y otras cuestión de fe en la visión de uno de los socios; pero ninguno podrá nunca decir que no estaba enterado de alguna de las decisiones que se han tomado. Es más, si alguno de los socios no puede acudir a la reunión, se busca siempre otro hueco. Nada de “luego te contamos”.

Como comprenderéis, esto nos obliga a ser flexibles y a tener reuniones los fines de semana, festivos o a ultimísima hora del día; para evitar coincidir con el horario laboral.

3. Confianza en la ejecución

Si conseguir que todos los socios coincidamos para reunirnos es un reto, estar presentes en la ejecución de todos los proyectos es directamente un imposible.

La única solución es confiar en la capacidad de ejecución del resto de socios.

Como dice el refranero español “cada maestrillo tiene su librillo” y en nuestro caso no es diferente. Cuando ponemos temas en común, es inevitable pensar que hay cosas que uno hubiera gestionado de una forma diferente e, incluso, existen diferentes niveles de exigencia y lo que para unos es un nivel excelente, para otros sólo es bueno.

Este es un tema que, de nuevo, podría dar lugar a tensiones bastante importantes, puesto que todos buscamos siempre lo mejor para la empresa y, en ocasiones, eso supone criticar el trabajo de otro de los socios.

Pero, afortunadamente, tiene una solución “sencilla” y no es otra que obligarse a tener una actitud constructiva y abierta.

  • Constructiva para expresar las áreas de mejora de una manera útil y positiva.
  • Abierta para saber aceptar las críticas.

Todos estaremos, antes o después, en ambos lados de la crítica; por lo que no resulta complicado predisponerse a esa actitud.

La semana que viene

La semana que viene te quiero contar cuáles son mis objetivos de inversión para 2021. El tema es poco original, pero es posible que el contenido te sorprenda.

Nos vemos por aquí en 7 días. Si te ha gustado la newsletter y no te quieres perder nada, te recomiendo que te suscribas.

Un abrazo.

Álvaro

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